Acabo de visitar Bruselas y Amberes, el clima es malo y la cerveza buena y tienen un tremendo galimatías lingüístico y de nacionalismos entre flamencos y valones, pero ha sido una visita muy enriquecedora para mis sentidos y es que he ganado un jubileo visitando tres templos sagrados.
En Bruselas la casa blanca de Martin Margiela, éxtasis para la vista: minimalismo en apariencia y una complicada ingeniería en los patrones, uauh! Allí descubrí que tiene un agua de colonia que paradójicamente se llama "Untitled", cítrica y con un bonito envase.
Y en Amberes 2 templos más.
El de Ann Demeulemeester placer para el tacto y el oido, texturas maravillosas: gasas, satenes, delicados bordados, cueros súperfinos...con un sonido de fondo de música sacra que recordaba al visitante dónde se encontraba.
El de Dries Van Noten alimenta el gusto y el olfato porque sus diseños textiles tienen sabor y olor.
Decir que los trabajadores de los tres han sido correctos y agradables conmigo, que tenía una pinta de turista que no me tenía y que se notaba a la legua que ni rompiendo la hucha podría comprarme nada.
Tambien me enteré en este viajecito que Jacques Brel era oriundo del pais y que le dedicó esta canción.
Así que me tomo unas cervezas (maes, jupiler, morte subite, etc) a la salud de Bélgica, que nos ha dado tanto genio.
Sé que las fotos no son estupendas, soy pésimo fotógrafo y mi cámara no muy buena, sorry!