De los amores adúlteros entre Hermes, dios mensajero de multiforme ingenio, y Afrodita, diosa del amor, la lujuria y la belleza, nació Hermafrodito.

Al nacer, su madre avergonzada, lo entregó a las Náyades para que lo criaran y educaran en el sagrado Monte Ida.
Siendo ya un hermoso joven, durante un paseo por el bosque, desnudo se da un baño en una fuente de aguas cristalinas, sin saber que en esta fuente habita la náyade Salmacis.
Siendo ya un hermoso joven, durante un paseo por el bosque, desnudo se da un baño en una fuente de aguas cristalinas, sin saber que en esta fuente habita la náyade Salmacis.

Esta, al ver la hermosura de Hermafrodito, lo invita a hacer el amor, pero él se resiste a los deseos de la náyade que desesperada, mientras lo abraza, implora a los dioses que nada pueda separarlos.
Y los dioses atendiendo a su súplica fusionaron ambos cuerpos en un ser de doble sexo.
Dibujos © Nan de Bil
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